Sí, siempre que algún conocido se casa se acuerda de nosotros, pero en este caso era una compañera muy especial la que se aprovechaba de mí...y por supuesto me dejé.

Primero se realizaron unas caricaturas de los novios y luego se nos ocurrió presentar la invitación en un soporte nada convencional, una elegante tela serigrafiada nos sirvió para crear esta pieza singular, enrollada sobre una bolsita con arroz que se incluía dentro. Se acompañó con una tarjeta para desear suerte a la pareja.